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Las
sociedades actuales, y entre ellas las existentes en el Estado
Español, se encuentran inmersas en un grave proceso de agresiones
contra la salud y el deterioro ambiental.
Es innegable que ello ha sido ya señalado anteriormente, pero siempre
ha faltado una base amplia, tanto entre los profesionales de la
sanidad como entre la propia comunidad, que asumiera conscientemente
esta problemática.
Actualmente vivimos en un momento de ascenso en la exigencia de una
mayor promoción y protección de a salud y de una mejor organización de
los recursos públicos destinados a ello.
Con la finalidad de ser un cauce para la mayor eficacia de esta
voluntad se constituye la ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD
PUBLICA DE ASTURIAS.
LA SALUD, UN DERECHO DE LAS PERSONAS
La salud ha sido y es una preocupación constante de todas las
colectividades que se han sucedido a lo largo de la historia.
Los conceptos de salud y enfermedad no son inmutables y evolucionan de
acuerdo a factores sociales, económicos y políticos.
En a sociedad actual, la salud ha dejado de ser un privilegio
individual para convertirse en uno de los derechos fundamentales de a
persona.
Hoy no puede concebirse la salud como la mera ausencia de enfermedad,
sino que significa un conjunto de equilibrios sociales que permiten a
consecución de una vida feliz, solidaria y autónoma, y alcanzar la
plenitud física y psíquica.
La problemática de la salud, por lo tanto, no se limita a la
asistencia médica, sino que está interrelacionada con todos los
aspectos de la vida socio .
Para hacer efectivo e derecho a la salud es necesario desarrollar
simultáneamente su promoción, protección, asistencia preventiva,
curativa y rehabilitadora, junto a la reinserción social
UN ENTORNO ENFERMO
En nuestras sociedades, la salud está muy lejos de ser una rea ¡dad
completa, persistiendo todavía escandalosas desigualdades ante las
enfermedades.
La industrialización y la urbanización incontroladas han degradado y
contaminado el medio ambiente.
El modo de vida imperante ha condicionado la eclosión de una patología
propia, concretada en una sobremortalidad por enfermedades
cardiovasculares, accidentes, tumores, etcétera.
La persistencia de amplias zonas rurales y áreas suburbiales urbanas,
donde son inexistentes las medidas higiénicas elementales, mantiene
una relativamente alta prevalencia de enfermedades infecciosas,
características de los países subdesarrollados.
Las condiciones de trabajo y la deficiente ordenación de la seguridad
e higiene en las empresas conllevan un inaceptablemente elevado
volumen de accidentes laborales y enfermedades profesionales.
El escaso control sobre la contaminación industrial urbana, el uso
incontrolado de plaguicidas, etcétera, es origen de degradación
ecológica para nuestros mares y ríos, tierras y ciudades. Los
contaminantes industriales representan hoy una de las causas más
importantes de enfermedades.
El escaso control higiénico sobre la industria, manipulación y
comercio de alimentos es también una fuente importante de enfermedad.
En fin, las desigualdades económicas y de acceso a la educación, la
cultura, e trabajo, etcétera, y determinadas características de la
estructura de nuestras sociedades son fuente de marginación y
producción de enfermedades físicas, psíquicas y toxicomanías.
LOS SERVICIOS DE SALUD
Toda la problemática expuesta anteriormente no puede abordarse
únicamente desde los servicios de salud, pero es evidente la
responsabilidad de los mismos en afrontar la situación descrita. Ello
se hace sin una clara definición del modelo sanitario y con una falta
de desarrollo normativo de la Ley General de Sanidad, así como con
unos presupuestos claramente insuficientes para cubrir las necesidades
planteadas.
De esta forma siguen siendo evidentes las desigualdades sanitarias,
que se manifiestan, a nivel regional, entre los medios urbano y rural,
en el acceso a los servicios de salud según posición social, y en el
acceso a la asistencia sanitaria según el tipo de patología (enfermos
crónicos, mentales, etcétera).
El sistema sanitario sigue pivotando sobre planteamientos de
asistencia a la enfermedad en detrimento de las funciones de promoción
y protección de la salud. La vigilancia y control de la higiene
pública sigue siendo muy deficiente, sin legislación acorde con la
problemática actual y con manifiesta escasez de medios. Por contra,
existe un abuso en la acción terapéutica basada en la administración
de fármacos, condicionada parcialmente por la presión de la industria
farmacéutica, y un escaso desarrollo de las actividades de
rehabilitación y reinserción socio , con un escaso protagonismo de los
profesionales de la salud no médicos.
No existe una interrelación eficaz entre los diversos niveles
sanitarios. Las prestaciones del primer nivel son desiguales al
existir un crecimiento inarmónico de los equipos de atención primaria,
ubicados en centros de salud, lejos aún de prestar asistencia a toda
la población. El exceso en la demanda junto a la falta de personal y
medios puede convertirlos en meros centros curativos en detrimento del
resto de las tareas que definen la atención primaria de salud.
La atención especializada está cubierta mediante los hospitales,
muchos de ellos envejecidos en su estructura y en los que resulta
evidente la descapitalización por falta de inversiones en
mantenimiento y renovación tecnológica, saturados por una demanda
asistencial creciente y que en gran medida debería ser atendida en el
primer nivel de asistencia.
La falta de incentivos y el desencanto profesional en ambos niveles
(atención primaria y especializada), derivados de la ausencia de
participación y control en la gestión de los centros, agrava aún más
'la situación. Todo este panorama se ve negativamente influenciado por
la falta de clarificación en cuanto a papel subsidiario de los
mecanismos previstos de control y participación ciudadana.
PROPUESTAS DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD PUBLICA DE
ASTURIAS
La ADSPA cree que la protección y defensa de la salud es
responsabilidad de todos los miembros de la comunidad. Aboga por el
fortalecimiento de la acción estatal para garantizar el derecho a la
salud individual y colectiva, complementada con el esfuerzo individual
de los ciudadanos.
Considera que el derecho a la salud exige la defensa intransigente de
los derechos humanos, de las personas y los pueblos. El Estado debe
abstenerse de tomar decisiones o realizar actuaciones que pongan en
peligro la salud de los ciudadanos.
Considera que la paz y el desarme son fundamentales para el logro de
una sociedad sana.
Considera que la protección y promoción de la salud exige la no
contaminación del aire, aguas y tierras, así como e respeto a la
naturaleza, potenciando un correcto equilibrio ecológico y un
ordenamiento urbano que posibilite una vivienda digna y en condiciones
de salubridad adecuada, con zonas de esparcimiento necesarias para el
fomento del desarrollo integral de la persona y la comunidad.
Considera que a protección de la salud pasa también por una
alimentación adecuada en cantidad y calidad, por el derecho a un
puesto de trabajo digno y por el control de las condiciones de
seguridad e higiene en el mismo.
Considera que debe estar garantizada la disponibilidad de los medios
necesarios para permitir la libre elección del número y distribución
de los hijos deseados, así como su escolarización y control sanitario.
Aboga por la integración de todos los servicios y funciones
encaminadas a la promoción y protección de la salud, a la asistencia
sanitaria y a la rehabilitación y reinserción social, en un
dispositivo único sobre la base de un Servicio Nacional de Salud que
cumpla las características de universalidad en las prestaciones, fácil
accesibilidad, financiado públicamente, gratuidad en el momento de su
uso, descentralización en las diferentes Comunidades Autónomas, con un
sistema eficaz de participación y control de los profesionales y de
todos los ciudadanos, que preste una atención integral y continuada a
la salud, estructurada por niveles de complejidad intimamente
interrelacionados y programado para atender a las necesidades y
problemas de las personas, la comunidad y el medio en el que aquéllas
desarrollan su vida y trabajo.
En este servicio primarían los conceptos de salud sobre el de
enfermedad, el preventivo sobre e curativo, el ecológico-social sobre
el biologista, permitiendo así una mayor calidad de vida y una mayor
equidad y justicia en la atención de salud.
Se pronuncia por una potenciación de la atención primaria como base
del sistema sanitario, extendiéndose la cobertura de los centros de
salud a toda la población y dotándolos del personal y medios adecuados
para cubrir todas las tareas que le son propias, sin limitarse a las
meramente curativas. En estrecha relación debe encontrarse el nivel
especializado, basado en una red integrada de hospitales públicos, con
dotación suficiente y en la que se incluyan prestaciones adecuadas
para pacientes de media y larga estancia.
Considera que la salud integral de la persona y la comunidad pasan por
el desarrollo de la higiene mental y aboga por la integración
definitiva de la atención a la salud menta en el Servicio Nacional de
Salud.
Considera que la protección y recuperación de a salud requiere
información objetiva y veraz y control de la producción,
comercialización y consumo de fármacos, así como la ordenación del
sector farmacéutico de acuerdo con las necesidades de a salud pública.
Entiende que es función de la Administración velar por la calidad de
las prestaciones sanitarias, proporcionando un sistema eficaz de
formación de los futuros profesionales de la salud y facilitando la
formación continuada de los mismos. Es, asimismo, responsabilidad de
la Administración desarrollar mecanismos justos y eficaces de
incentivación de los profesionales, que repercutan de forma positiva
en la atención a los ciudadanos.
Aspira a aglutinar y estimular a los profesionales sanitarios y a
todos los ciudadanos que pretendan lograr que la salud sea un bien
colectivo, accesible y próximo para toda a población, garantizado por
un sistema público e integral de salud.
La ADSPA está convencida de que la tutela de la salud puede ser el
punto central de una gran estrategia de mejora de la calidad de vida y
el desarrollo civil.
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